Simón es un joven aspirante a escritor que se gana la vida diseñando crucigramas para un periódico sevillano y comparte piso con Sapo. Tras recibir un amenazador mensaje que le obliga a incluir la palabra “adversario” en su crucigrama, advierte que este hecho desencadena una sucesión de crímenes en plena Semana Santa. Poco a poco, descubre aterrorizado cómo una serie de casualidades le van inculpando. En un estado de confusión total, su mundo se tambaleará: ya nada ni nadie es lo que parecía ser, Simón acabará dudando incluso de sí mismo, de su talento, de Sapo... nada parece responder a las apariencias, nadie conoce a nadie.