Dominique Perrault ganó en 1989, con tan solo treinta y cinco años, el concurso de la Biblioteca Nacional de Francia, una no-arquitectura que le catapultó al primer plano del panorama internacional. Arquitecto, urbanista e historiador, su amplia formación técnica y humanista influye de manera decisiva en toda su obra. Más allá de su aspecto minimalista, las formas que conforman sus edificios son alcanzadas tras estudiar detenidamente las relaciones que se establecerán con el entorno en el que aquellos se ubican. Esto, unido a la permeabilización de sus muros, convirtiendo en elemento sutil y etéreo, que conecta en lugar de separar, lo que en arquitectura ha sido tradicionalmente un obstáculo, contribuye a la perfecta integración de sus proyectos en el paisaje circundante. Mención aparte merece el catálogo que el lector tiene en sus manos. Concebido casi como un objeto de arte, se trata de una obra de consulta fundamental para quien quiera conocer los más de sesenta proyectos que conforman la obra de la última década de este arquitecto francés.