El ego es justo lo contrario de nuestro verdadero ser. No es ese sustrato de nuestra existencia en el que nos reconocemos, sino una falsa identidad que adoptamos en nuestro proceso de socializacion precisamente para que, reflexionando sobre lo accesorio, no nos planteemos preguntas sobre lo verdadero. El ego es un envoltorio de nuestra conciencia y, a menos que nos liberemos de el, jamas llegaremos a conocernos. Al ser un engano, el ego rehuye lo sencillo, pues le delata; lo dificil si es un reto para el, y lo imposible un reto de verdad. Asi pues, cuanto mayor sea el reto que aceptemos, mayor sera el ego que estamos construyendo en nosotros mismos: es nuestra ambicion la que dara la medida de nuestro ego, que es tambien la medida de nuestro fracaso.